jueves, 14 de marzo de 2013

El crucifijo de san Damián y san Francisco de Asís.



EL CRUCIFIJO DE SAN DAMIÁN Y SAN FRANCISCO DE ASÍS
Relato de Celano (2 Cel 10)
Ya cambiado perfectamente en su corazón, a punto de cambiar también en su cuerpo, anda Francisco un día cerca de la iglesia de San Damián, que estaba casi derruida y abandonada de todos. Entra en ella, guiándole el Espíritu, a orar, se postra suplicante y devoto ante el crucifijo, y, visitado con toques no acostumbrados en el alma, se reconoce luego distinto de cuando había entrado. Y en este trance, la imagen de Cristo crucificado -cosa nunca oída-, desplegando los labios, habla desde el cuadro a Francisco. Llamándolo por su nombre: «Francisco -le dice-, vete, repara mi casa, que, como ves, se viene del todo al suelo». Presa de temblor, Francisco se pasma y como que pierde el sentido por lo que ha oído. Se apronta a obedecer, se reconcentra todo él en la orden recibida.


Relato de San Buenaventura (LM 2,1)
Salió un día Francisco al campo a meditar, y al pasear junto a la iglesia de San Damián, cuya vetusta fábrica amenazaba ruina, entró en ella -movido por el Espíritu- a hacer oración; y mientras oraba postrado ante la imagen del Crucificado, de pronto se sintió inundado de una gran consolación espiritual. Fijó sus ojos, arrasados en lágrimas, en la cruz del Señor, y he aquí que oyó con sus oídos corporales una voz procedente de la misma cruz que le dijo tres veces: «¡Francisco, vete y repara mi casa, que, como ves, está a punto de arruinarse toda ella!» Quedó estremecido Francisco, pues estaba solo en la iglesia, al percibir voz tan maravillosa, y, sintiendo en su corazón el poder de la palabra divina, fue arrebatado en éxtasis. Vuelto en sí, se dispone a obedecer, y concentra todo su esfuerzo en la decisión de reparar materialmente la iglesia.


Relato de los Tres Compañeros (TC 13)
A los pocos días, cuando se paseaba junto a la iglesia de San Damián, percibió en espíritu que le decían que entrara a orar en ella. Luego que entró se puso a orar fervorosamente ante una imagen del Crucificado, que piadosa y benignamente le habló así: «Francisco, ¿no ves que mi casa se derrumba? Anda, pues, y repárala». Y él, con gran temblor y estupor, contestó: «De muy buena gana lo haré, Señor». Entendió que se le hablaba de aquella iglesia de San Damián, que, por su vetusta antigüedad, amenazaba inminente ruina. Con estas palabras fue lleno de tan gran gozo e iluminado de tanta claridad, que sintió realmente en su alma que había sido Cristo crucificado el que le había hablado.

 

VIDEO: Papa Francisco a cardenales: "Si no confesamos a Jesucristo, la cosa no va"

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de los apuntes espirituales de Santa Rafaela María

“Yo, Rey mío, iré a pedirte consejo con frecuencia y escucharé tu divina palabra en el secreto de tu Divino y misericordiosísimo Corazón; no sólo escucharé, sino que allí copiaré tus divinas enseñanzas para revestirme con ellas y aparecer a tus ojos menos indigna de acompañarte de cerca”.

Apuntes Espirituales de Santa Rafaela María. Ejercicios Espirituales 1892. (2ª Semana)

El Papa es Francisco por San Francisco de Asís

El Papa es Francisco por San Francisco de Asís

domingo, 10 de marzo de 2013

Si quieres te acompaño en el camino. Eduardo Meana

"Si quieres te acompaño en el camino.

Si quieres hoy me quedaré contigo".

Fmaj7
Si quieres, te acompaño en el camino,
C
y en el camino vamos conversando.
Fmaj7
Y al conversar, tus hombros se descargan;
C
descargas, pues tu peso voy llevando.

Am
Pues pesa el peso de tu desencanto
Am/G
y es tu resignación aún más pesada.
Fmaj7
Pero te sostendré, pues ya sostuve
C
la cruz de toda cruz en mis espaldas.

Cmaj7
Me duele que te alejes de los tuyos,
Amaj7
y el creciente dolor de tu aislamiento;
Fmaj7
pues toda mi pasión es ver reunidos
C
a los hijos de Dios que andan dispersos.

C
Yo sé que ya no crees en nuestro sueño.
(G) Am Am/G
Buscas seguridad retrocediendo.
Fmaj7
Pero hasta en dirección equivocada
C
lo mío es ir contigo, compañero.

Fmaj7 C G
Si quieres, te acompaño en el camino
Am Am/G F
Si quieres, hoy me quedare contigo. (2)

Escucha profecías, peregrino,
No seas testigo de desesperanza.
Es hora que levantes la cabeza
Y, aunque anochece, alientes la confianza.

Pues es posible ver de otra manera
La trama que se te hizo tan confusa.
¿no ves el hilo de oro de la pascua
Que rediseña todo lo que cruza?
¿no ves que desde dentro de las muertes
La muerte fue implotada y ya no mata?
Y se revela el nombre de la vida:
Y el nudo que te ataba te desata.

Partir juntos el pan en nuestra mesa
Descifra quiénes somos y seremos.
La Pascua nos irrumpe, amor de amores,
Lo más vivo venciendo lo más muerto.

Si quieres...

Por fin sabrás quién soy, sabrás quién eres,
Mientras despiertas del antiguo sueño:
Y entenderás que es fiel a sus promesas
El Dios que prometió ser compañero.

Y de la historia mía y de la tuya
Ya no te escaparás, ni tendrás miedo.
Verás la historia como historia abierta
Y la esperanza arder su ardor sereno.

Y sentirás nostalgia de tu gente.
Y querrás compartir tu aliento nuevo.
Sin más demora, ponte ya en camino.
Sin más demora, ponte en medio de ellos.

Y brillará en tu fe de caminante
Mi nombre y mi misterio de “camino"
Y de mi fiel estar-acompañando
Tu amor de acompañante será el signo.

Si quieres...

Fmaj7
Si quieres, te acompaño en el camino

Sopla Señor