viernes, 13 de noviembre de 2009

Conferencia: Anselm Grüm. 2006-BA(parte IV)


La tercera área en la cuál Dios habla con nosotros es el propio cuerpo. Muchos dicen “yo creo en Dios, confío en el”, pero viven contradiciéndose, por ejemplo suben los hombros, se mantienen tensos, se manifiestan intranquilos. El cuerpo expresa si creo o no. Durcan decía que la respiración, por ejemplo, el expirar, inspirar, que es el punto de largar la respiración, ese punto entre ambos, en donde no hay nada es el punto entre la vida y la muerte es en donde si yo me aferro y quiero controlar todo o si yo me entrego a Dios, o mantener todo en mis manos o entregar todo a Dios. Nuestro cuerpo, si estoy tenso, acalambrado, es una indicación de que debo mirar a Dios. Veo gente religiosa que vive ignorando su cuerpo y muchas veces el cuerpo se revela, pronto duele la espalda. Acompañé una vez a una hermana que tenía unos dolores terribles, era enfermera y decía que el lunes tenía que ir al médico necesariamente, pero el lunes a la mañana fue al grupo terapéutico y por primera vez pudo expresar toda su ira y eliminó los dolores de espalda. A veces son una expresión de sentimientos que no se admiten. Todos los sentimientos que no se admiten, que no se permiten, se van descargando como si fuese un basural en la espalda, se acumulan allí. Un hombre que le dolía la espalda decía que todas aquellas lágrimas no derramadas lo endurecían por lo tanto era importante volcarse a esto, presentarle la espalda a Dios, eso es el camino espiritual. No significa tener que hacer más cosas ni aferrarme a más cosas, esto no ayuda. Significa humildad de aceptar que este es mi cuerpo, que me siento tenso y que puede ser así. A esto se lo entrego a Dios, a esto lo ofrezco, es algo que yo no quiero aceptar en mi interior.
Otro camino también son las enfermedades. Ayer me hicieron una consulta al respecto y quiero darles algunos pensamientos. A las enfermedades no debemos verlas desde lo externo, tomar algún medicamento y volverlas a manejar, ese es el peligro externo. El otro es que de pronto interpretemos, que busquemos las razones inmediatamente. Sigmund Freud lo llamó “La interpretación causal deductiva de la enfermedad”, es decir que la enfermedad siempre muestra algún origen. En el esoterismo dicen “tu te infringes la propia enfermedad”, esto es algo muy hiriente porque entonces el enfermo siempre es culpable de lo que sucede, y esto no es correcto. Una psicóloga estadounidense escribió un libro al respecto. Su esposa, cuatro semanas después de casarse tuvo un cáncer de pecho, ambos eran psicólogos en el matrimonio, y todos le decían que eso era porque ella reprimía el enojo, la ira. Y ella escribe que siempre que alguien se hace una teoría sobre una enfermedad esto es una señal de que me quiere mantener alejado del cuerpo, es decir no quiere confrontar con uno mismo, admitirme a mí con la enfermedad. Joung presenta otra imagen que es esta interpretación final: ¿qué es lo que quiere decirme la enfermedad?, y la enfermedad por cierto tiene algo que decir. La enfermedad es a -causal, no es necesario buscarle orígenes de culpa, es decir no tiene causalidad. Acompañé a una hermana que siempre tenía ataques de tos fuerte, se iba al médico y el médico la medicaba y le decía yo no puedo ayudarle más, esto tiene un origen psicológico. En alemán nosotros decimos que hay una imagen de agresión cuando toso, algo así como que te toso en la cara, descargo, es un poco desagradable. Esta hermana me contó que tenía cinco hermanos y siempre tenía la impresión es que sus hermanos vivían y que ella no tenía nada que decir en la familia y que la misma experiencia había hecho en la comunidad de hermanas, que todos los otros determinaban su vida y ella no tenía nada que decir al respecto ni se admitía su opinión. Le dije que no era tan importante que desapareciera tu tos, quizás necesite todavía durante mucho tiempo su tos como un recordatorio de que quieres seguir viviendo y no quieres vivir tapada. Un año después me volvió a ver, le pregunté como le iba con la tos y me contestó que en realidad había desaparecido, pero cuando en una conversación no decía lo que sentía sino lo que el otro esperaba de ella entonces reaparece la tos. Maravilloso. La tos te recuerda una y otra vez que debes ser auténtica y que digas lo que vos sentís y no lo que los otros esperan de ti. En este sentido tenemos que oír nuestro cuerpo, oír nuestras enfermedades para que podamos sentir. Me vino a ver una mujer joven y me preguntó ¿es aquél un quebrantamiento de los tendones con un origen espiritual? ¿Por qué es esto? ¿Qué pasa? A ver, contame un poco más. Y me contó esta persona que tenía un novio, este noviazgo se había roto, jugaba al voley y esguinzó y no se puede decir que esa ruptura del noviazgo fue la culpable de su esguince, pero que lo exterior y lo interior ocurriera simultáneamente, esto es lo que es la sincronización, que ocurra al mismo tiempo ¿qué quiere decirme Dios con la enfermedad? ¿Cuál es el desafío? ¿Qué puedo aprender al especto? Es decir, manejarse en forma amigable con la enfermedad, no como con un enemigo, no puedo decir “no debe ocurrir. La tercera área es oír al propio cuerpo, esto también forma parte de la humildad, oír que ocurre. Nadie de nosotros es lo suficientemente honesto. Yo también pensé que estaba en armonía conmigo y con mi cuerpo, igual me enfermé y tuve que comprobar que todavía no estoy en tanta armonía, estoy restringido, limitado, y tengo que analizarlo en detalle.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Conferencia: Anselm Grüm. 2006-BA(parte III)


El segundo ámbito en el que habla Dios con nosotros son los sueños. Los primeros monjes y la Biblia hablan mucho de los sueños. Hay un libro de un obispo que habla de los sueños y que dice que quien quiere ser acompañante espiritual tiene que conocer el lenguaje del alma, y el lenguaje del alma son los sueños. Joung dice que los sueños son el lenguaje olvidado de Dios. Dios habla en los sueños, pero no sólo en los sueños religiosos devotos sino los sueños cotidianos y normales y es importante escuchar los sueños.



Los sueños para mí tienen cuatro significados:


• El primer significado es que los sueños me dicen dónde estoy parado, cuál es mi problema. Pienso por ejemplo que estoy en paz conmigo y de pronto sueño de un caos interior que todo está trastocado y entonces yo debo ser lo suficientemente humilde como para decir ese también soy yo, yo no tengo todo ordenado, yo también soy caos. O a veces me caigo en el sueño, y entonces todavía no he encontrado el fondo, el piso sobre el cuál estoy parado, quizás todavía tengo sueños excesivos y tengo que caer para encontrarme.


• El segundo significado de los sueños es que me indican pasos para mi vida espiritual. A menudo me encuentro con gente que planifica su vida espiritual pero el sueño muchas veces habla de algo totalmente diferente. Un ejemplo, he acompañado a una hermana, le pregunté que quería hacer con los ejercicios que estaba preparando y entonces dijo que en la comunidad en la que ella estaba había muchos problemas y tenía que ver que es lo que estaba pasando, porque siempre es más fácil hablar de los demás que de uno mismo, pero a la noche tuvo un sueño. Ella era maestra jardinera, vuelve del colegio hacia el monasterio y de pronto viene una serpiente y le pone una cabeza en la cadera. Cuando me contó su sueño entonces tuve que sonreir y le dije entonces tú creías que era de la comunidad el problema, pero el sueño te dice otra cosa, no puedes llegar al convento sin reconciliarte con esta serpiente. La serpiente puede ser muchas cosas, vitalidad, sexualidad, etc. De todas formas tú tienes que reconciliarte con esa actividad, con esa sexualidad, porque de lo contrario no puedes ingresar al convento. Durante los ejercicios tuvo unos cuántos sueños, y unos días más tarde me dijo que había soñado que su madre le había carcomido el hombro derecho, que quedaba a la vista el hueso. Le pregunté cuál era la relación con su madre y me dijo “yo tengo buena relación con mi madre, me entiendo muy bien con ella”, bueno, muy bien le dije yo, pero no se si te está carcomiendo algo debe pasar, pero no interpreté nada porque creo que todos tienen que interpretar los sueños por sí mismo. Dos semanas más tarde, cuando ya había vuelto a la casa me escribió una carta y me dijo que había seguido pensando sobre ese sueño y había analizado más profundamente la relación con la madre y ha notado que se entiende muy bien con su madre cuando tienen la misma opinión, pero cuando se da vuelta, cuando tiene su propia opinión entonces hay problemas y entonces la va carcomiendo y creo que el sueño le mostró exactamente que tiene que analizar con más claridad la relación con la madre, que tiene que tener el valor de seguir su propio camino. Eso también es para mí importante y tiene relación con el sueño, el sueño me dice que pasos tengo que seguir en la vida.
El tercer significado es “la feliz nueva”. Yo he acompañado a una persona depresiva que una vez soñó de una luz interior y por primera vez después de ese sueño se había sentido bien. Eso es una buena imagen, es decir que, a pesar de la depresión, en lo más profundo hay luz, hay una intuición de cómo puede seguir. Este sueño no necesita mucha interpretación, simplemente es muy importante que yo recuerde una y otra vez que en mi íntimo ser ya hay luz. Es por ejemplo el sueño acerca de un niño. Por ejemplo si sueño que tengo un niño en brazos entonces significa que algo nuevo está creciendo porque el niño simboliza la imagen verdadera que Dios se hizo de mí, pero a veces el sueño también significa que yo no estoy tratando cuidadosamente al niño. Una mujer me contó que en el sueño, por ejemplo, iba llevando un cochecito y que de pronto mandó a ese cochecito al sótano y a la noche de pronto recordó que dejó al niño con el cochecito en el sótano. Eso es un recuerdo, es una advertencia, hay algo nuevo que nace dentro de mí pero yo trato de desplazarlo, lo mando al sótano. Un año más tarde, la misma mujer me cuenta otra situación, que tiene los chicos en brazos, que juega con ellos. Creo que ahí ya hay una transformación, creo que es importante mirar esos sueños desde ese aspecto. Y quisiera recoger otra imagen más. Algunos tiene miedo de las pesadillas, donde despiertan aterrados, donde por ejemplo se sienten perseguidos en la pesadilla, alguien los quiere matar, pero la pesadilla no es un sueño malo, la pesadilla solamente dice que tengo que mirar con más profundidad y cuando algo me persigue, entonces eso indica siempre algo en sombra, algo que no he aceptado todavía, pero también eso tiene algo positivo. Una estudiante de música por ejemplo, soñó que estaba en la cocina y que de pronto viene un joven, se acerca a ella con un cuchillo en la mano, quiere apuñalarla pero en el sueño ella puede volar y ella empieza a volar pero no llega lo suficientemente alto y el hombre la alcanza a agarrar por el tobillo. En ese mismo momento se despierta. Yo le dije: no puedo decir exactamente que significa ese sueño pero lo que me persigue es algo que yo necesito en la vida, algo que me podría ayudar. En la sombra hay algo que me puede ayudar y le di la tarea de seguir soñando este sueño. Joung desarrolló este método de la activación conciente donde yo vuelvo a soñar el sueño y lo sigo desarrollando y lo ha hecho esta mujer, y en este sueño el hombre finalmente le dio el cuchillo a ella y de pronto ella sabía lo que eso significaba, porque el cuchillo significa cortar algo y de pronto supo que tenía que fijar límites, ella estaba sumamente presionada, quería tocar cada vez más perfecto el piano y tenía que cortar ahí, y creo que eso también es muy importante. A veces planificamos nuestra vida espiritual desde lo ideal y el sueño nos dice: “esta es tu tarea, esta es tu humildad, este es tu tema y tu vida espiritual, tu vida hacia el camino de Dios consiste en mirar el sueño”.




• El último significado es el significado religioso. Los sueños luminosos, aquellos sueños que fortalecen la fe, por ejemplo sobre viejas iglesias, sobre criptas, o de otra manera en el que en el sueño tengo parado al lado mío a Jesús, cerca de María. Una mujer muy contundente, clara, que no tenía relaciones muy profundas me contó que vio a María delante de ella. Entonces es un sueño santo. La fe no es solamente lo racional, es decir, yo debo creer, sino que los sueños me ayudan, y en lo profundo sé que eso es realidad, que es verdad, es certeza de que Dios está ahí, que Jesús está al lado mío, que María es una acompañante para mí. Joung dice que en el sueño no hay ateos. En el sueño todos tienen imágenes religiosas, los triángulos, las esferas, todas estas son figuras religiosas, y para mí son una ayuda importante. Para mí que nuestra fe no sólo debe comprenderse desde lo racional sino que en lo profundo es una certeza de que si Dios está ahí con el sueño nos mostramos también abiertos al mundo divino y debemos estar agradecidos. Es algo que no podemos forzar. Muchas veces los sueños religiosos son aquellos sueños en donde oímos una palabra que de pronto resuena en el espacio, no sabemos de donde viene, es una manera de indicar, de guiar un camino. Una mujer que hacía quince años había salido, renunciado a la iglesia, sueña de pronto que tiene que leer el libro del Éxodo. Se lo conté, Éxodo es esto de salir del cautiverio de la vida de la que ella se sentía cautiva, prisionera y el sueño era el comienzo de una transformación interior. Es decir, ella en realidad se mudó, se fue de su vida superficial y volvió a la fe y reingresó a la iglesia. Estos tipos de sueños existen también y debemos estar agradecidos de tenerlos. O soñamos con los fallecidos. Los sueños sobre los fallecidos a veces son una ayuda para poder trabajar el duelo. Si soñamos sobre el padre o la madre que han fallecido hace años siempre es un feliz mensaje, una buena nueva, es una demostración de que el padre haya vivido, que la madre haya vivido es importante para mí. A veces no hace nada el muerto, una sonrisa es una muestra de comprensión, a veces una palabra es una guía importante. Una palabra para aquellos que sienten temor o tienen ideas extrañas. Una mujer me contó que sueña acerca del padre, que le iba muy mal, el padre ya había fallecido, entonces de pronto opinó esta mujer que entonces su padre no había llegado al cielo, que quizás como espíritu todavía no había llegado al más allá, entonces, si al padre le va mal, si está herido en el sueño quiere decir que su relación no está bien todavía, es decir que el sueño le demuestra que tiene que poner en orden la relación. No es que su padre esté a la deriva sino que tiene que analizar la relación. Son sueños, hay mucho por decir respecto de los sueños

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Conferencia: Anselm Grüm. 2006-BA(parte II)


Antes de desplegar esta espiritualidad quisiera relatar una breve historia monacal del siglo IV. Una persona llegó a un conocido padre y quería hablar con el sobre la experiencia espiritual, el cielo. El monje no le da ninguna respuesta, y entonces el otro monje se aparta del discípulo de Pimen, está muy enojado y le pregunta ¿por qué no ha respondido? Y entonces Pimen le dice: “este padre es del cielo pero Pimen vive en la tierra. Si hubiese hablado acerca de las pasiones humanas entonces yo habría hablado”. Entonces el discípulo le sigue al visitante y le pide regresar, y entonces sí hay un diálogo sobre las pasiones humanas y de pronto sí están hablando acerca de Dios y el diálogo se vuelve verdaderamente importante. Para mí esto es un símbolo de la espiritualidad desde abajo. Eso no significa que yo rechace la espiritualidad desde arriba porque nosotros necesitamos ejemplos, modelos, es importante que uno se encamine hacia lo más alto, y nosotros necesitamos la Biblia que nos saque de lo cotidiano, pero también siempre necesitamos el polo opuesto, la propia realidad, de lo contrario, y a eso lo veo en muchos acompañamientos espirituales que la gente tiene buenas intenciones pero finalmente están sobre exigidos, finalmente están desesperados porque ven que siguen moviéndose dentro de sus viejos problemas y no pueden avanzar.



El objetivo de esta espiritualidad es uno típicamente cristiano, es la transformación, la metamorfosis, un tema central en la Biblia. Dios transforma al hombre y eso se ve también en Jesús. Jesús brilla en su cara, todo su ser brilla. El objetivo de la espiritualidad es que todos sean transformados en la imagen única y singular que Dios se ha hecho de ellas. Romano Guardini, un teólogo muy conocido, dijo alguna vez: “Dios habla sobre cada persona una palabra original que solamente vale para esta persona y toda nuestra tarea es encontrar y transmitir esta palabra que sólo está indicada para una persona. Bíblicamente esta es la palabra de profeta. Profeta no es solamente el que predice sino aquel que de una forma singular puede señalar algo acerca de Dios que sólo el puede expresar. Pero para comprender qué es lo que quiere Dios que yo exprese de el y lo reconozca, tengo que escuchar la voz de Dios en mi vida y eso es lo que yo ahora quiero pasar a desarrollar.
El primer ámbito al que debemos prestar atención son entonces nuestros pensamientos y nuestros sentimientos. Los monjes han escrito mucho de los pensamientos, de los sentimientos. Hablé ayer de este tema y no quiero volver sobre lo mismo hoy sino simplemente relatar algunos ejemplos. Muchas veces veo a cristianos que, como cristianos, creen que no pueden tener miedo, que deben tener siempre confianza, pero eso no les ayuda porque el miedo sigue presente, y entonces intentan pedirle a Dios que los libere del miedo, pero ellos no miran al miedo, utilizan a Dios como si fuese un mago que mágicamente los libere del miedo, pero eso no ayuda. Para mí, una ley fundamental de la espiritualidad es que si por la fuerza lucho contra algo, me va a perseguir siempre, en ese caso siempre me voy a ver confrontado con mi miedo. Espiritualidad desde abajo quiere decir que desciendo hasta mi miedo, que lo permito, que el miedo puede estar, si no tuviese miedo entonces carecería de medida, sería desmedido, pero obviamente también hay miedos que me paralizan, y en ese caso es necesario admitir el miedo, hablar con Dios acerca de ese miedo y entonces el miedo me puede llevar a Dios, descendiendo al miedo me lleva a Dios. ¿Cómo puede ser eso? Una persona, por ejemplo, tiene miedo del grupo, miedo de equivocarse, de cometer un error. Yo acompañé a una hermana que tenía miedo de trabarse en la lectura y que si se trababa en la lectura sus compañeras la iban a considerar de loca. No tiene sentido decir que ese miedo es irracional sino aceptar ese miedo y entonces preguntar ¿cómo me defino yo?, ¿me defino a partir del juicio de mis hermanos o me defino a partir de Dios? Es decir que el diálogo acerca del miedo me lleva a Dios. Algunas otras personas tienen miedo de la enfermedad, de que puedan enfermarse de cáncer. Yo no puedo sacar ese miedo, pero si hablo de ese miedo y logro decir sí, me puedo enfermar, entonces puedo preguntar ¿a qué apuesto?, ¿solamente valgo algo si soy sano?, entonces yo me voy a entregar con todo mi ser a Dios y así el miedo puede ser una invitación a confiar en Dios y no a confiar en mí mismo.
Y he acompañado a una mujer que a la edad de doce años tuvo un accidente, fue arrollada en bicicleta por un camión y vio como esas enormes ruedas pasaban al lado de ella, fue internada en un hospital, pero luego como joven superó bien ese accidente. Aprendió un oficio, trabajó como asistente social, pero a la edad de cuarenta años de pronto no podía salir de la casa, tenía miedo de cruzar la calle. Llegó entonces al Recolectia House, al hogar nuestro, y a pesar de que son caminos rurales y no hay tráfico alrededor del monasterio, tenía miedo de salir, y yo le pregunté por qué tenía miedo y ella me dijo que tenía miedo de caerse muerta. Obviamente uno puede decir que eso no tiene sentido, que es irracional, pero eso no le va a ayudar a la mujer si le digo así, sino que le dije: “sí, está bien, puede caerse muerta, permítase caer muerta porque es un recuerdo”. La pregunta sí me voy a morir pero voy a morir hacia Dios, es decir, hablando con el miedo me lleva a cosas esenciales. Otra respuesta puede ser “sí, puedo morir, pero en este momento que pienso, estoy vivo, por eso ahora quiero vivir concientemente”, agradecer lo que he podido vivir, entonces ese miedo ante la muerte es una posibilidad de recordar y de aceptar lo que la vida me da. Eso significa que el miedo no va a desaparecer pero va a ser una acompañante que me va a recordar siempre el camino hacia Dios, me va a guiar hacia Dios. En general solemos pensar que la muerte es desagradable, entonces tratamos de esquivarla pero lo que es desagradable también puede convertirse en nuestra compañía que nos lleve a Dios.
Otro ejemplo es la depresión. En Alemania la depresión se ha convertido en la segunda causa más frecuente que hace que la gente no pueda ir a trabajar. Es decir que es más frecuente que todas las demás enfermedades. Y esa depresión aumenta cada vez más y en los Estados Unidos es mucho peor aún. Entonces, la pregunta que se plantea es ¿cómo puedo manejar esto? Mucha gente no se anima a decir que tiene sentimientos depresivos, lo reprime y tiene miedo de ser depresivo y nuevamente tenemos que plantearnos qué quiere decirnos la depresión. Yo he acompañado a una hermana que hizo terapia, hizo acompañamiento espiritual y pensó que finalmente había manejado su depresión y se había liberado de ella. Pero luego otra hermana la llamó, la criticó un poco y súbitamente volvió a caer en el pozo de la depresión entonces se dijo “nada tuvo sentido, la terapia no tuvo sentido, simplemente yo soy depresiva”. En ese caso yo le dije: “¿tú crees que Dios te tiene que liberar de la depresión, y tu vida hacia Dios esquiva la depresión?, pero yo te digo que el camino a Dios pasa por la depresión, tienes que aceptar que sos sensible, que sos impotente frente a esa depresión, pero si admito la depresión entonces esa depresión me va a decir que la vida no es tan superficial, que hay una profundidad dentro mío y entonces voy a sentir también esa profundidad.
Daniel Hell, psiquiatra, dijo alguna vez que la depresión hoy es un grito de auxilio del alma frente a una excesiva movilidad, a excesivos cambios, a una excesiva sobre exigencia desde afuera y entonces en la depresión se expresa el anhelo de volver a sanarse. ¿Cómo puedo hacerlo? Puede hacer buenos rituales, puede hacer una vida cristiana, que y encuentre sostén en mí mismo y en Dios.


La espiritualidad desde abajo dice para mí no ser irascible contra mí mismo sino confiar en que Dios, a través de todo lo que me causa problema está hablando conmigo y que eso puede ser mi acompañante hacia Dios. Eso es para mí una devoción que me mantiene vivo. He visto a muchos cristianos que durante muchos años han luchado contra su depresión, su sensibilidad, y luego se muestran defraudados porque nada les ha ayudado y en ese caso muchas veces veo que ellos se apartan de la fe porque dicen que la fe tampoco les ha ayudado, pero ese es un abordaje equivocado. Yo tengo que realizar mi ideal de no tener miedo y que la gente me tiene que ayudar, y ese no es el camino, el camino es abordarlo de manera delicada y entonces todos estos sentimientos me van a ayudar a descender más profundamente a mí mismo. Este es el primer ámbito.

martes, 10 de noviembre de 2009

Conferencia: Anselm Grüm. 2006-BA(parte I)



Queridas hermanas, queridos hermanos, no quiero hablar acerca de una espiritualidad totalmente nueva sino acerca de la espiritualidad que a lo largo de los últimos cuarenta y dos años resultó ser importante para mí. Cuando era joven, y cuando cuarenta y dos años atrás ingresé al convento, al monasterio, me dejé guiar por elevados ideales, quería vivir concientemente en forma cristiana, quería borrar todos mis errores y sólo quería amar al prójimo y finalmente descubrí que estos ideales tan elevados me sobre exigían, que seguí encontrando otras cosas en mí, y en el noviciado ingresé a una crisis muy profunda cuando entré en contacto con mis propias emociones y comprendí entonces que así no podía seguir, y en el encuentro con los primeros monjes encontré otra espiritualidad, yo la llamo la espiritualidad desde abajo. Esto significa que Dios no está solo en la Biblia, no habla solamente a través de la Iglesia, tampoco a través de los ideales sino que está también en mí mismo, en mis pensamientos, en mis sentimientos, en mi cuerpo, en mis relaciones, en mi trabajo, y es acerca de esto que quiero decir algunos pensamientos.


En la regla de San Benito se habla de la humildad y el capítulo más largo está dedicado a la humildad. Cuando era un monje joven me parecía que ese no era un capítulo bueno, yo quería ser algo, no quería ser humilde pero a medida que avanzo en la edad me doy cuenta cuánto de sabiduría hay en este capítulo. Podríamos decir que la humildad es el arte de ascender a través de descender. Todos nosotros queremos ascender en la vida, queremos ascender en la carrera profesional pero también en la vida espiritual, para ascender a Dios y la paradoja cristiana es que ascendemos al descender. El terapeuta suizo Joung dijo en algún momento que el se sorprendía porque hay muchos teólogos que tienen problemas con la psicología porque la psicología en definitiva no quiere otra cosa que realizar esta paradoja cristiana y cita a Efesios 4,9 y dice que sólo asciende al cielo quien previamente descendió a la tierra, es decir que en la medida en que descendemos a la terrenalidad y a nuestra humanidad, ascendemos a Dios. Los griegos hablan del mito de Ícaro que estaba fascinado por el sol y quería ascender y cada vez que se acercaba volvía a caerse.

sábado, 7 de noviembre de 2009

CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES. ORACIÓN DE JUAN PABLO II.

Florida, Uruguay


Domingo 8 de mayo de 1988


1. ¡Feliz porque has creído, Madre del Redentor!


Ante tu imagen sagrada, oh Virgen de los Treinta y Tres,


todo el pueblo del Uruguay,


que te reconoce como Madre y Patrona,


se confía unánime a mis labios para ensalzarte:


“¡Feliz porque has creído!”,


y con inefable gratitud te aclama Maestra de su fe.


Tu mirada bondadosa acompaña los caminos de evangelización


y sostiene con amor solícito


la peregrinación de fe y de esperanza


de todo el Pueblo de Dios en esta sierra,


que en ti pone su confianza, a ti encomienda sus aspiraciones,


su futuro de paz, de progreso, de fidelidad a Cristo.


2. ¡Bendita entre las mujeres! ¡Bendito el fruto de tu seno!


Madre del Verbo de la vida, Virgen de Nazaret,


te encomiendo encarecidamente en este día


todas las familias del Uruguay.


Que sean felices afianzando más y más


el vínculo indisoluble y sagrado del matrimonio;


que sean benditas porque respetan la vida que nace,


como don que viene de Dios,


desde el mismo seno materno.


Haz que cada familia sea de veras una iglesia doméstica,


–a imagen de tu hogar de Nazaret–,


donde Dios esté presente


para hacer llevadero el yugo suave de su ley que es siempre amor,


y donde los hijos puedan crecer en sabiduría y gracia,


sin que les falte el alimento, la educación, el trabajo.


Que el amor de todos los uruguayos hacia ti,


se traduzca en respeto y promoción de la mujer,


ya que eres espejo de su vocación y dignidad,


con la Iglesia y en la sociedad.




Ecclesia de Eucharistia. Juan Pablo II

57. « Haced esto en recuerdo mío » (Lc 22, 19). En el « memorial » del Calvario está presente todo lo que Cristo ha llevado a cabo en su pasión y muerte. Por tanto, no falta lo que Cristo ha realizado también con su Madre para beneficio nuestro. En efecto, le confía al discípulo predilecto y, en él, le entrega a cada uno de nosotros: « !He aquí a tu hijo¡ ». Igualmente dice también a todos nosotros: « ¡He aquí a tu madre! » (cf. Jn 19, 26.27).Vivir en la Eucaristía el memorial de la muerte de Cristo implica también recibir continuamente este don. Significa tomar con nosotros –a ejemplo de Juan– a quien una vez nos fue entregada como Madre. Significa asumir, al mismo tiempo, el compromiso de conformarnos a Cristo, aprendiendo de su Madre y dejándonos acompañar por ella. María está presente con la Iglesia, y como Madre de la Iglesia, en todas nuestras celebraciones eucarísticas. Así como Iglesia y Eucaristía son un binomio inseparable, lo mismo se puede decir del binomio María y Eucaristía. Por eso, el recuerdo de María en el celebración eucarística es unánime, ya desde la antigüedad, en las Iglesias de Oriente y Occidente.

conociendo a santa Rafaela


-Santa Rafaela del Sagrado Corazón, (Rafaela Porras y Aillón) nació en Pedro Abad, Córdoba, el 1850. Fueron trece hermanos: once varones, Dolores y Rafaela. Cuatro años tenia Rafaela cuando murió su padre. Y cuando apenas cuenta 19, pierde a su madre. Esta muerte le afectó mucho. "Prometí al Señor no poner jamás mi afecto en criatura alguna". Pero ya a sus 15 años habia hecho voto de castidad perpetua.

Rafaela y Dolores intensifican su piedad y obras de caridad. Pasan un tiempo de reflexión en las Clarisas de Córdoba. Un virtuoso sacerdote, D. Antonio, las orienta. Entran en contacto con la sociedad de Maria Reparadora. Cuando la sociedad se traslada a Sevilla, ellas se quedan en Córdoba. Con la ayuda del Sr. Obispo, Fray Ceferino González, fundan el Instituto de Adoradoras del Santísimo Sacramento e Hijas de María Inmaculada.
Por incomprensiones del Sr. Obispo se trasladan a Andújar y de allí pasan a Madrid. Les acompañan 16 religiosas. Muere su portector, D. Antonio, y le sustituye el P. Cotanilla, jesuita, y el obispo auxiliar, doctor Sancha .Ha sido un viacrucis con muchas estaciones. Pero la nueva Fundadora, Madre Rafaela, lo acepta todo, recitando versículos del Tedeum.
El primado de España, cardenal Moreno, les concede la aprobación diocesana en 1877. Por fin el Papa León XIII, el año 1887, aprobaba la Congregación con el nombre de Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, y las Constituciones, inspiradas y bien que le costó en las reglas de S. Ignacio.
Pronto se multiplicaron las fundaciones de nuevas casas: obras de apostolado y adoración reparadora. En la base de todo estaba la altísima y continua oración, que la M. Rafaela vivía e infundía en sus hijas, y sus heroicas virtudes, sobre todo la profundísima humildad, tanto que alguien llamó a la Madre "la humildad hecha carne".
Surgen pronto las desconfianzas, las incomprensiones, el arrinconamiento, el largo y absoluto olvido. Es un caso quizá único y ejemplarísimo en una Fundadora. Graves dificultades que surgieron en el gobierno, la movieron a renunciar al generalato a favor de su hermana Dolores. Fue un largo y dolorosisimo calvario. "Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?" Estaba en la plenitud de su actividad, a sus 43 años. Es el grano de trigo que muere para fructificar. Y así pasa más de 30 años.
Es difícil comprender el aislamiento, duros trabajos y humillaciones por las que se le hace pasar. Y para explicar esta situación, se divulga la especie de que se ha nublado su razón. La Madre se abraza a la "locura de la cruz", y una vez más, calla, sin una queja, en su pasión. Dolorida, pero serena, recorre ese espinoso camino, sostenida sólo por Dios, que la consuela con gracias internas y manifestaciones extraordinarias.
Sólo tres breves salidas hizo desde la casa de Roma, a Loreto, Asís y España, donde ni siquiera pudo visitar a su hermana en Valladolid, que vivía allí retirada también del gobierno de la Congregación, y "bajó de nuevo a su Nazaret", para seguir allí súbdita hasta la muerte, sirviendo en el silencio y la inmolación. Ni su director podía comprenderla y consolarla, pues hasta ignoraba que ella fuera la Fundadora. Ella callaba.
Pasaba muchas horas ante el Santísimo de rodillas, lo que le causó una enfermedad en las rodillas. Se fue consumiendo poco a poco en holocausto de amor. El Año Santo 1925 volaba a descansar en los brazos del Padre. El que se humilla será ensalzado. Comprobada la heroicidad de sus virtudes, fue beatificada por Pío XI el 18 de mayo de 1952.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Benedicto XVI.Sacramentum Charitatis

PARTICIPACIóN ACTIVA
"El Concilio Vaticano II puso un énfasis particular en la participación activa, plena y fructuosa de todo el Pueblo de Dios en la celebración eucarística". Y en esto han habido notables progresos, afirma el Papa; pero al mismo tiempo añade: "Conviene aclarar que con estas palabras no se quiere hacer referencia a una simple actividad externa durante la celebración". Y ejemplifica citando el Concilio: "Los fieles, instruidos por la Palabra de Dios, den gracias a Dios, aprendan a ofrecerse a sí mismos al ofrecer la hostia inmaculada y se perfeccionen día a día en la unidad con Dios y entre sí" (n. 52). La participación interior y activa "es favorecida por ejemplo, por el recogimiento y el silencio, al menos unos instantes antes de comenzar la liturgia, el ayuno y, cuando sea necesario, la confesión sacramental". El Papa recuerda que la Comunión, que es la plena participación en la Eucaristía, tampoco debe ser "automática, como si por el solo hecho de encontrarse en la Iglesia durante la liturgia se tenga ya el derecho o quizás incluso el deber de acercarse a la Mesa eucarística. Aun no pudiendo comulgar, la participación en la Misa sigue siendo necesaria, válida, significativa y fructuosa; se puede recurrir a la comunión espiritual" (n. 55).SACRAMENTUM CARITATIS