"Diríjanse con frecuencia a María en sus oraciones, porque "jamás se oyó decir que ninguno de los que han acudido a su protección, implorado su socorro y pedido si intercesión haya sido desamparado de Ella" .
S. Juan Pablo II
"Tenemos necesidad de ti, Santa María de la Cruz de tu presencia amorosa y poderosa.
Enséñanos a confiar en la providencia del Padre, que conoce todas nuestras necesidades; muéstranos y danos a tu Hijo Jesús, camino, verdad y vida; haznos dóciles a la acción del Espíritu Santo, fuego que purifica y renueva" S. Juan Pablo II
"Esta mujer de fe, María de Nazaret, Madre de Dios, se nos ha dado por modelo en nuestra peregrinación de fe. De María aprendemos a rendirnos a la voluntad de Dios en todas las cosas.De María aprendemos a confiar también cuando parece haberse eclipsado toda esperanza. De María aprendemos a amar a Cristo, Hijo suyo e Hijo de Dios.
S. Juan Pablo II
"Quiero ser este año la alegría del Señor.¿Y quién me pondré por modelo? "Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias", cómo dijo la voz divina del Eterno Padre indicando a nuestro Señor después que recibió el Bautismo, Jesucristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida. ¿Y qué añadió más el Eterno Padre? "A ese seguid". Este es mi modelo, bendito sea". Apuntes Espirituales p. 1136. Año 1907.
"Toda su vida terrena fue una peregrinación de fe. Porque caminó como nosotros entre sombras y esperó en lo invisible. Conoció las mismas contradicciones de nuestra vida terrena. Se le prometió que a su hijo se le daría el trono de David, pero cuando nació no hubo lugar para Él ni en la posada. Y María siguió creyendo. El ángel le dijo que su hijo sería llamado Hijo de Dios; pero lo vio calumniado, traicionado y condenado, y abandonado a morir en la cruz cómo un ladrón. A pesar de ello, creyó María "que se cumplirían las palabras de Dios", y que "nada hay imposible para Dios".
S. Juan Pablo II